
No me acuses de verdugo, cuando como tú no soy dueña de lo que siento.
También sé que tienes una idea de mi, que es de la que te has enamorado, pero no soy yo, y cuando termines de ver la diferencia, te darás cuenta que soy pequeña y miserable como la que más, y te reirás del momento que creíste sentir algo así por alguien que en ningún momento hizo nada para merecérselo.
Yo no puedo darte lo que quieres, porque soy Errante.