miércoles, 30 de marzo de 2011

Lullaby



¿Alguna vez te has levantado teniendo un día malo?
Sí sí, así dicho es un poco extraño... ¿cómo tener un día malo cuando acabas de empezar el día?
Pero sin embargo, ahí está esa sensación... una angustia, un desasosiego insaciable, que alimenta poco a poco en cada una de las conversaciones que tendrás ese día, volviéndolas todas insatisfactorias, creando cada vez más unas continuas ganas de llorar.
Ese nudo en la garganta que se te forma cada vez que el día va avanzando, y sigues sin saber por qué...
Te dices a ti misma, que es un "mal día", que hoy no te has levantado con el pie correcto, que nadie tiene la culpa.
Pero no es así, en realidad, y si quisieses rebuscar más, ahondar en el tema, y examinar exhaustivamente el por qué, descubrirías que alguien tiene la culpa y que siempre hay un motivo; un culpable y una víctima (o quien sabe si más), y lo peor de todo es que cuando más ciegos estamos, tenemos al culpable más cerca, tan cerca que lo más probable es que sea uno mismo y la víctima se acaba convirtiendo en todos los que te rodean.