jueves, 1 de septiembre de 2011

Cuando el no amarte me lleva a dos caminos:

El de alegrarme y el de sentir miedo. Carta a todas mis catastrofes.


No quiero volver atras
no quiero sentir que me falta el aire en tus silencios,
no quiero sufrir tus ausencias cuando estas a mi lado,
no quiero dejarme llevar por tu capricho contradictorio de necesitarme y quedarte lejos,
no quiero seguir la espiral que forman tus dedos en mi nuca que me deslizan hacia tu sexo.
No quiero bailarte el agua hasta dejarnos la vida en cada pared que desgastamos
por habernos follado de mas y amado de menos.
No quiero volver a la melancolia del tenerte y entenderte pero no entenderme a mi, contigo.
No quiero volver a sentir tu fragilidad, ni mi dependencia de ti.
Ni volver a inyectarme una dosis de trascendentalismo que consiga elevar a la enesima potencia para resolver la ecuacion que definia un 1+1 estratosferico.
No quiero volver a escribir versos, ni frases, ni citas, 
ni canciones que cuenten historias de dos conexamente incompatibles.
Ni volver a traducir tus gestos, ni a que tu analices mis palabras.
No quiero volver a lavar tus heridas, 
a lamer de tu autodestruccion,  
de acompañarte a lo irreal, 
a volver a ser tu fortaleza, 
no quiero que vuelvas a ser mi debilidad.
No quiero volver a quedarme helada con tu calor, 
ni seguir siendo el polo opuesto al que siempre atraes. 
Ni dejarme vencer por la inercia de mis manos que siempre buscan tu espalda.
Ni mirar al lado a ver si estas hecha un ovillo en alguna esquina de la cama.
Y que mi cuello se acostumbre a la soledad, 
y mis oidos a la oscuridad sin tus gemidos, 
y mi yo enrevesado atrapado entre tus ojos y la nada, muera;
y lo que quede sano en mi, viva; y tu te desvanezcas
con nuestros recuerdos, 
alli donde hubieramos sido felices, 
donde tu no seas tan tu y yo, sea un poco mas yo.
Donde nos aproximemos al imposible equilibrio,
donde respiremos.